21 de 09 de 2015

Pensando el amor

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La llegada de la primavera trae consigo muchas cosas. Tímidamente los rayos de sol comienzan a entibiar las mañanas, despertando a su avance lo que se mantuvo dormido durante el invierno. Todo renace en primavera y se llena de vida, incluso nosotros, y es que algunas veces ocurre que comienza a brotar algo dentro, algo que aparece sin avisar, comenzando por un leve cosquilleo que logra despertarnos del letargo del frío.

La verdad es que cuesta un mundo hablar de amor, y aun así lo hemos ido plasmando en todos lados pero eso no quiere decir que lleguemos a comprenderlo realmente ¿Qué significa? ¿Cómo debería sentirse? Supongo que no existe una única forma de responder a esa pregunta, porque en primer lugar hay varias formas de amor a las cuales podemos acercarnos solo gracias a la experiencia. Tal vez por eso es que nadie nos enseña a querer, simplemente lo hacemos.
Creo que nos falta un poco de equilibrio al momento de querernos. Muchas veces se cree que el amor de cualquier tipo se basa en agradar completamente al otro, y en consecuencia solo hacer lo que al otro le gusta, pero esto termina cansando, porque se requiere un esfuerzo sobrehumano para ir cubriendo todo lo que al otro pueda desagradarlo… Y nos decepcionamos, porque nos damos cuenta que aquella persona que creíamos especial en verdad no era como se nos mostraba.

Para mí es algo mucho más profundo, algo que comienza al lograr la naturalidad necesaria para no querer demostrar nada, el momento preciso en que se es uno mismo y ya no se busca impresionar al otro. Es entonces que se descubren aquellas pequeñas cosas que perduran en la memoria y logran que la gente común se torne especial ante nuestros ojos: aquello que es único, lo particular, los gestos e incluso muchas veces los defectos.

Por otro lado, creo que en temas de sentimientos las cosas son bastante más simples de lo que se piensa: o se siente, o no se siente, no puede ser a medias. No se puede querer solo lo que es bueno, porque cada persona es un todo, y si uno siente es con todo, incluido lo que pueda no gustarnos tanto. Vuelvo a preguntarme: ¿Qué significa? ¿Cómo debería sentirse? Cada uno tendrá su propia respuesta y precisamente en este momento esta es la mía. Creo que el amor, así como cualquier otro sentimiento intenso, es algo que nace muy dentro de nosotros, por lo que es importante darnos el tiempo de cuestionarnos sobre el tema, para así conocernos poco a poco. Solo en la medida en que vamos aprendiendo de nosotros mismos es que logramos involucrarnos con otros, supongo.

El corazón se acelera, nos sonrojamos, y lentamente un cosquilleo va cobrando terreno. ¿Qué queda entonces? Solo dejarnos fluir por el vaivén de lo que sentimos, probablemente con la única convicción de nunca lograr comprenderlo totalmente.

Porque el corazón no elige ni tiene tiempo, él simplemente se impone.

Un abrazo para cada una, ánimo para la semana que se nos viene.

2 comentarios

Luna

22 de septiembre de 2015

Como siempre... Seca, me encanta como escribes :)

Javi

22 de septiembre de 2015

me gusta mucho cómo escribes, cómo a partir de algo tan simple puedes sacar algo asi. Espero la proxima

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