06 de 04 de 2015

¡No estás sola!

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Durante mucho tiempo consideré mi cumpleaños como una fecha que no debía celebrarse. Quizá lo atraía yo misma, o quizás eran solo factores externos, pero a medida que se acercaba el día me sentía incómoda y huraña, y perdía todas las ganas de hacer algún plan.

Era un poco contradictorio de todas formas, porque finalmente igual organizaba algo. Analizándolo ahora con la perspectiva del tiempo puedo ver que si bien estaba con gente a la que le tenía mucho cariño, también estaban ahí quienes no tenían un mayor significado para mí, tal vez porque le daba demasiada importancia a las invitaciones “por compromiso”.

Debo hacer un alto en este punto y agradecerles a todos aquellos que, a pesar de mi mal humor y mis actitudes desagradables, no me dejaron sola.
Siguiendo con la historia, hace un año, por diversas situaciones, no estaba en mi mejor momento, aceptando definitivamente que siempre algo terminaría arruinando la fecha. Creo que ese fue el punto culminante, cuando llegué a considerarlo como que solo se había cumplido otra vuelta de la Tierra al sol.
Pero no fue solo eso.

Recuerdo ese momento de una manera muy vívida: cómo se me empañaron los ojos, cómo de pronto me embargaron una serie de emociones difíciles de definir. Ahí, en medio de la sala, estaban mis amigos sosteniendo un quequito con velitas encendidas. Me sonreían de la misma manera que hacen siempre, pero en ese momento parecía ser algo único en el mundo, una sonrisa capaz de decir “no estás sola, aquí estamos nosotros”… y ahí estaban, dándole un nuevo significado a mi cumpleaños.

Siempre estuvo ahí, repitiéndose cada día en algún gesto, alguna sonrisa o alguna palabra, pero solo entonces fui consciente de aquello. No importaba qué día fuese, siempre habría ese cariño de fondo, haciendo que las situaciones externas perdieran fuerza y ahora no sean ya una preocupación. Puede ser que aquello que se repite todos los días, lo que se va transformando en rutina, aquello que poco a poco dejamos de notar, sea lo único realmente significativo, porque lo que ocurre solo una vez es como si nunca hubiese ocurrido.

Lo importante no necesariamente está en aquello sorpresivo e inesperado, sino que puede estar latente en aquello que pasa desapercibido todos los días, aguardando a que alguien llegue a notarlo.

Puede ser que la verdadera felicidad esté en eso, en lograr ver la belleza que encierran las cosas, a pesar de su simple apariencia; y eso es la vida: aquellos momentos que logran conmovernos hasta la raíz, y de pronto todo parece ser diferente.

Un abrazo enorme para cada uno y gracias por leer mi nueva columna.

Mari

2 comentarios

Pali

07 de abril de 2015

primera vez que leo un artículo tuyo... Y ... Me llego!!

Macarena

06 de abril de 2015

Hola mari, siempre sigo tus columnas, me gustan mucho mucho y me identifico en pequeñas cosas con cada una de ellas, te felicito, eres muy talentosa, ojala conocerte un dia:)

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